La certeza caduca.
Si de niño te persuadieron
Y ahora crees
Que vas en el tren
Que se estrella
Directo con la felicidad
Y es ahora,
En la resaca de lo vivido que de palmada
Despiadada, la vida te demuestra
Lo contrario,
No culpes a tu niñez.
El viento frio de la mañana
En ocasiones nos parece la última pesadez
De un titiritero taimado;
En ocasiones es el susurro que esperabas
El guiño intemporal que tu alma necesitaba.
Fortuna, la rueda inconciente,
gira y algunas veces nos toma por la fuerza
Y nos muestra las estrellas desde lo alto.
Otras veces cae tan fuerte
que al caer nos despedaza el alma.
Lo ves?
Vivimos caminando en la sornisa
Abrazados al azar,
El innoble compañero.

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