pará hijodeputa
La futilidad haciéndose dueña de la vida,
la furia latiendo
en la pradera de vivir la infancia,
impaciente.
la traición huele y sabe a vivir.
Jamas
espere grandes cosas del futuro.
Nunca sospeché la ruina.
Nunca sospeché el
vacío.
Tenía armas para enfrentarme a los fantasmas equivocados
y heme aquí,
luchando contra mi,
contra todo lo que siempre esperé fijo-
y si, señor kappus, no hay nada fijo.

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