traidor
“Dice mi padre que un solo traidor
puede con mil valientes;”
puede con mil valientes;”
Alfredo
Zitarrosa - Adagio en mi país
Una forma
ovalada
En mis sueños
me habló.
Me dijo que yo
era el hijo del jardinero
Que no pudo
arreglar su rosal
y de una
pianista-flamenco,
que de rosado
flagelo
me parió una
mañana de septiembre.
Me dijo que
como tal,
O como
correspondía
mi alma estaba
condenada
A sus designios
o al plan
Que el
jardinero y la pianista
quisieran para
mi.
Ahora se que el
jardinero.
Poco insistió y
que
La pianista me liberó
Una noche
semifinisecular,
en que le dije
que esperaba un hijo.
Me levanté y lo
supe.
Era yo: el
único artífice de mis sueños.
El único cuyo
plan podía
Seguir o
desechar.
Decidí, de
entrada no ser nunca
Una labor que
dice tener nombre.
Decidí para
siempre ser un hombre,
Al que la vida
le pasa bajo las suelas,
Un hombre que
vive la vida que quiere,
Que ama con la
intensidad que marca el tiempo.
Decidi ser un
poeta que en la noches
De bohemia se encuentra con sus musas y que
estas
Le dictan las
ovaciones a la vida bien vivida que demandan los ingenieros.
Los días nos
atraviesan
Vertiginosos,
huidizos,
El tiempo nos
traspasa
Como el agua
que intentamos
Coger. Cada año
es mas corto,
cada semana mas
efímera.
En la infancia
se puede capturar
La felicidad
con una cámara de video.
A los treinta,
se es feliz si en una foto
Se vislumbra
ese punto incierto
Donde
fragmentada, aparece.
Que cara tiene
para mi la estrella a los cincuenta?
No tardará la
respuesta traicionera
Como no tarda
la vuelta sobre su eje
De esta mole de
fantasia, que llamamos mundo.

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